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Contexto del libro · Nuevo Testamento · Es el cuarto evangelio del Nuevo Testamento: el testimonio del discípulo a quien Jesús amaba.

Juan

21 capítulos · Es el cuarto evangelio del Nuevo Testamento: el testimonio del discípulo a quien Jesús amaba. · La composición se sitúa hacia el 80–95 después de Cristo, según el consenso mayoritario

Declarado en 20:30–31: las señales se escribieron «para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre».

Juan 9

RV1909

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Y PASANDO Jesús, vió un hombre ciego desde su nacimiento.

Y preguntáronle sus discípulos, diciendo: Rabbí, ¿quién pecó, éste ó sus padres, para que naciese ciego?

Respondió Jesús: Ni éste pecó, ni sus padres: mas para que las obras de Dios se manifiesten en él.

Conviéneme obrar las obras del que me envió, entre tanto que el día dura: la noche viene, cuando nadie puede obrar.

Entre tanto que estuviere en el mundo, luz soy del mundo.

Esto dicho, escupió en tierra, é hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo sobre los ojos del ciego,

Y díjole: Ve, lávate en el estanque de Siloé (que significa, si lo interpretares, Enviado). Y fué entonces, y lavóse, y volvió viendo.

Entonces los vecinos, y los que antes le habían visto que era ciego, decían: ¿No es éste el que se sentaba y mendigaba?

Unos decían: Este es; y otros: A él se parece. El decía: Yo soy.

Y dijéronle: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos?

Respondió él y dijo: El hombre que se llama Jesús, hizo lodo, y me untó los ojos, y me dijo: Ve al Siloé, y lávate: y fuí, y me lavé, y recibí la vista.

Entonces le dijeron: ¿Dónde está aquél? El dijo: No sé.

Llevaron á los Fariseos al que antes había sido ciego.

Y era sábado cuando Jesús había hecho el lodo, y le había abierto los ojos.

Y volviéronle á preguntar también los Fariseos de qué manera había recibido la vista. Y él les dijo: Púsome lodo sobre los ojos, y me lavé, y veo.

Entonces unos de los Fariseos decían: Este hombre no es de Dios, que no guarda el sábado. Otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales? Y había disensión entre ellos.

Vuelven á decir al ciego: ¿Tú, qué dices del que te abrió los ojos? Y él dijo: Que es profeta.

Mas los Judíos no creían de él, que había sido ciego, y hubiese recibido la vista, hasta que llamaron á los padres del que había recibido la vista;

Y preguntáronles, diciendo: ¿Es éste vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora?

Respondiéronles sus padres y dijeron: Sabemos que éste es nuestro hijo, y que nació ciego:

Mas cómo vea ahora, no sabemos; ó quién le haya abierto los ojos, nosotros no lo sabemos; él tiene edad, preguntadle á él; él hablará de sí.

Esto dijeron sus padres, porque tenían miedo de los Judíos: porque ya los Judíos habían resuelto que si alguno confesase ser él el Mesías, fuese fuera de la sinagoga.

Por eso dijeron sus padres: Edad tiene, preguntadle á él.

Así que, volvieron á llamar al hombre que había sido ciego, y dijéronle: Da gloria á Dios: nosotros sabemos que este hombre es pecador.

Entonces él respondió, y dijo: Si es pecador, no lo sé: una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo.

Y volviéronle á decir: ¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?

Respondióles: Ya os lo he dicho, y no habéis atendido: ¿por qué lo queréis otra vez oir? ¿queréis también vosotros haceros sus discípulos?

Y le ultrajaron, y dijeron: Tú eres su discípulo; pero nosotros discípulos de Moisés somos.

Nosotros sabemos que á Moisés habló Dios: mas éste no sabemos de dónde es.

Respondió aquel hombre, y díjoles: Por cierto, maravillosa cosa es ésta, que vosotros no sabéis de dónde sea, y á mí me abrió los ojos.

Y sabemos que Dios no oye á los pecadores: mas si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, á éste oye.

Desde el siglo no fué oído, que abriese alguno los ojos de uno que nació ciego.

Si éste no fuera de Dios, no pudiera hacer nada.

Respondieron, y dijéronle: En pecados eres nacido todo, ¿y tú nos enseñas? Y echáronle fuera.

Oyó Jesús que le habían echado fuera; y hallándole, díjole: ¿Crees tú en el Hijo de Dios?

Respondió él, y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él?

Y díjole Jesús: Y le has visto, y el que habla contigo, él es.

Y él dice: Creo, Señor; y adoróle.

Y dijo Jesús: Yo, para juicio he venido á este mundo: para que los que no ven, vean; y los que ven, sean cegados.

Y ciertos de los Fariseos que estaban con él oyeron esto, y dijéronle: ¿Somos nosotros también ciegos?

Díjoles Jesús: Si fuerais ciegos, no tuvierais pecado: mas ahora porque decís, Vemos, por tanto vuestro pecado permanece.

Este capítulo aún no tiene aula ni tratado en la escuela. El acto de Juan 9 puede escribirse en el cuaderno, con la cita ya puesta.

Juan: el Camino · día 9 de 14

El ciego de nacimiento ve; los que ven se ciegan. ¿Qué certeza tuya el milagro desordena?