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Contexto del libro · Antiguo Testamento · Es profecía: la palabra de Jehová a Judá en la crisis, y el consuelo que la sigue.

Isaías

66 capítulos · Es profecía: la palabra de Jehová a Judá en la crisis, y el consuelo que la sigue. · La actividad de Isaías va hacia el 740–700 antes de Cristo: la muerte de Uzías y la crisis asiria del 701

Deja la santidad de Jehová en el capítulo 6, el Emmanuel en el 7, el Siervo en el 42, el 49, el 50 y el 52–53, y el nuevo éxodo en el 40.

Isaías 42

RV1909

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HE aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma toma contentamiento: he puesto sobre él mi espíritu, dará juicio á las gentes.

No clamará, ni alzará, ni hará oir su voz en las plazas.

No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare: sacará el juicio á verdad.

No se cansará, ni desmayará, hasta que ponga en la tierra juicio; y las islas esperarán su ley.

Así dice el Dios Jehová, el Criador de los cielos, y el que los extiende; el que extiende la tierra y sus verduras; el que da respiración al pueblo que mora sobre ella, y espíritu á los que por ella andan:

Yo Jehová te he llamado en justicia, y te tendré por la mano; te guardaré y te pondré por alianza del pueblo, por luz de las gentes;

Para que abras ojos de ciegos, para que saques de la cárcel á los presos, y de casas de prisión á los que están de asiento en tinieblas.

Yo Jehová: este es mi nombre; y á otro no daré mi gloria, ni mi alabanza á esculturas.

Las cosas primeras he aquí vinieron, y yo anuncio nuevas cosas: antes que salgan á luz, yo os las haré notorias.

Cantad á Jehová un nuevo cántico, su alabanza desde el fin de la tierra; los que descendéis á la mar, y lo que la hinche, las islas y los moradores de ellas.

Alcen la voz el desierto y sus ciudades, las aldeas donde habita Cedar: canten los moradores de la Piedra, y desde la cumbre de los montes den voces de júbilo.

Den gloria á Jehová, y prediquen sus loores en las islas.

Jehová saldrá como gigante, y como hombre de guerra despertará celo: gritará, voceará, esforzaráse sobre sus enemigos.

Desde el siglo he callado, tenido he silencio, y heme detenido: daré voces como la que está de parto; asolaré y devoraré juntamente.

Tornaré en soledad montes y collados, haré secar toda su hierba; los ríos tornaré en islas, y secaré los estanques.

Y guiaré los ciegos por camino que no sabían, haréles pisar por las sendas que no habían conocido; delante de ellos tornaré las tinieblas en luz, y los rodeos en llanura. Estas cosas les haré, y no los desampararé.

Serán vueltos atrás, y en extremo confundidos, los que confían en las esculturas, y dicen á las estatuas de fundición: Vosotros sois nuestros dioses.

Sordos, oid; y vosotros ciegos, mirad para ver.

¿Quién ciego, sino mi siervo? ¿quién sordo, como mi mensajero que envié? ¿quién ciego como el perfecto, y ciego como el siervo de Jehová,

Que ve muchas cosas y no advierte, que abre los oídos y no oye?

Jehová se complació por amor de su justicia en magnificar la ley y engrandecerla.

Mas este es pueblo saqueado y hollado, todos ellos enlazados en cavernas y escondidos en cárceles: son puestos á saco, y no hay quien libre; hollados, y no hay quien diga, Restituid.

¿Quién de vosotros oirá esto? ¿quién atenderá y escuchará en orden al porvernir?

¿Quién dió á Jacob en presa, y entregó á Israel á saqueadores? ¿No fué Jehová, contra quien pecamos? y no quisieron andar en sus caminos, ni oyeron su ley.

Por tanto derramó sobre él el furor de su ira, y fuerza de guerra; púsole fuego de todas partes, empero no entendió; y encendióle, mas no ha parado mientes.

Este capítulo aún no tiene aula ni tratado en la escuela. El acto de Isaías 42 puede escribirse en el cuaderno, con la cita ya puesta.