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Contexto del libro · Antiguo Testamento · Es el himnario de Israel: ciento cincuenta salmos para el culto, el lamento y la alabanza.

Salmos

150 capítulos · Es el himnario de Israel: ciento cincuenta salmos para el culto, el lamento y la alabanza. · Va de Moisés hasta después del exilio

Hay alabanza, lamento, la realeza de Jehová, el mesías davídico en los salmos 2, 22 y 110, y la Torá en el 1, el 19 y el 119.

Salmos 40

RV1909

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RESIGNADAMENTE esperé á Jehová, é inclinóse á mí, y oyó mi clamor.

E hízome sacar de un lago de miseria, del lodo cenagoso; y puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.

Puso luego en mi boca canción nueva, alabanza á nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y esperarán en Jehová.

Bienaventurado el hombre que puso á Jehová por su confianza, y no mira á los soberbios, ni á los que declinan á la mentira.

Aumentado has tú, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; y tus pensamientos para con nosotros, no te los podremos contar: si yo anunciare y hablare de ellos, no pueden ser enarrados.

Sacrificio y presente no te agrada; has abierto mis oídos; holocausto y expiación no has demandado.

Entonces dije: He aquí, vengo; en el envoltorio del libro está escrito de mí:

El hacer tu voluntad, Dios mío, hame agradado; y tu ley está en medio de mis entrañas.

Anunciado he justicia en grande congregación: he aquí no detuve mis labios, Jehová, tú lo sabes.

No encubrí tu justicia dentro de mi corazón: tu verdad y tu salvación he dicho: no oculté tu misericordia y tu verdad en grande concurso.

Tú, Jehová, no apartes de mí tus misericordias: tu misericordia y tu verdad me guarden siempre.

Porque me han cercado males hasta no haber cuento: hanme comprendido mis maldades, y no puedo levantar la vista: hanse aumentado más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me falta.

Quieras, oh Jehová, librarme; Jehová, apresúrate á socorrerme.

Sean avergonzados y confusos á una los que buscan mi vida para cortarla: vuelvan atrás y avergüéncense los que mi mal desean.

Sean asolados en pago de su afrenta los que me dicen: ¡Ea, ea!

Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan; y digan siempre los que aman tu salud: Jehová sea ensalzado.

Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará de mí: mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.

Este capítulo aún no tiene aula ni tratado en la escuela. El acto de Salmos 40 puede escribirse en el cuaderno, con la cita ya puesta.