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Contexto del libro · Antiguo Testamento · Es un cántico nupcial: el canto de los esposos, no un tratado.

Cantares

8 capítulos · Es un cántico nupcial: el canto de los esposos, no un tratado. · Si es salomónico, es del siglo X

Canta el amor conyugal recíproco. No es pornografía ni alegoría forzada. El deseo se nombra y se limita al sello del amor, en 8:6.

Cantares 4

RV1909

Toca cada verso para sumar o quitar. La selección se ve marcada.

HE aquí que tú eres hermosa, amiga mía; he aquí que tú eres hermosa; tus ojos entre tus guedejas como de paloma; tus cabellos como manada de cabras, que se muestran desde el monte de Galaad.

Tus dientes, como manadas de trasquiladas ovejas, que suben del lavadero, todas con crías mellizas, y ninguna entre ellas estéril.

Tus labios, como un hilo de grana, y tu habla hermosa; tus sienes, como cachos de granada á la parte adentro de tus guedejas.

Tu cuello, como la torre de David, edificada para muestra; mil escudos están colgados de ella, todos escudos de valientes.

Tus dos pechos, como dos cabritos mellizos de gama, que son apacentados entre azucenas.

Hasta que apunte el día y huyan las sombras, iréme al monte de la mirra, y al collado del incienso.

Toda tú eres hermosa, amiga mía, y en ti no hay mancha.

Conmigo del Líbano, oh esposa, conmigo ven del Líbano: mira desde la cumbre de Amana, desde la cumbre de Senir y de Hermón, desde las guaridas de los leones, desde los montes de los tigres.

Prendiste mi corazón, hermana, esposa mía; has preso mi corazón con uno de tus ojos, con una gargantilla de tu cuello.

¡Cuán hermosos son tus amores, hermana, esposa mía! ¡cuánto mejores que el vino tus amores, y el olor de tus ungüentos que todas las especias aromáticas!

Como panal de miel destilan tus labios, oh esposa; miel y leche hay debajo de tu lengua; y el olor de tus vestidos como el olor del Líbano.

Huerto cerrado eres, mi hermana, esposa mía; fuente cerrada, fuente sellada.

Tus renuevos paraíso de granados, con frutos suaves, de cámphoras y nardos,

Nardo y azafrán, caña aromática y canela, con todos los árboles de incienso; mirra y áloes, con todas las principales especias.

Fuente de huertos, pozo de aguas vivas, que corren del Líbano.

Levántate, Aquilón, y ven, Austro: sopla mi huerto, despréndanse sus aromas. Venga mi amado á su huerto, y coma de su dulce fruta.

Este capítulo aún no tiene aula ni tratado en la escuela. El acto de Cantares 4 puede escribirse en el cuaderno, con la cita ya puesta.