Contexto del libro · Antiguo Testamento · Es ley cultual, el tercero de la Torá: regula cómo un pueblo impuro se acerca a un Dios santo.
Levítico
27 capítulos · Es ley cultual, el tercero de la Torá: regula cómo un pueblo impuro se acerca a un Dios santo. · Comparte el horizonte de Éxodo: el Sinaí, en el siglo XV o en el XIII antes de Cristo
El libro enseña la santidad de Jehová y el camino por el que un pueblo impuro se acerca: los sacrificios, la pureza, el día de la expiación en el capítulo 16, y el «sed santos» de 19:2.
Levítico 24
RV1909
Toca cada verso para sumar o quitar. La selección se ve marcada.
Y HABLÓ Jehová á Moisés, diciendo:
Manda á los hijos de Israel que te traigan aceite de olivas claro, molido, para la luminaria, para hacer arder las lámparas de continuo.
Fuera del velo del testimonio, en el tabernáculo del testimonio, las aderezará Aarón desde la tarde hasta la mañana delante de Jehová, de continuo: estatuto perpetuo por vuestras edades.
Sobre el candelero limpio pondrá siempre en orden las lámparas delante de Jehová.
Y tomarás flor de harina, y cocerás de ella doce tortas: cada torta será de dos décimas.
Y has de ponerlas en dos órdenes, seis en cada orden, sobre la mesa limpia delante de Jehová.
Pondrás también sobre cada orden incienso limpio, y será para el pan por perfume, ofrenda encendida á Jehová.
Cada día de sábado lo pondrá de continuo en orden delante de Jehová, de los hijos de Israel por pacto sempiterno.
Y será de Aarón y de sus hijos, los cuales lo comerán en el lugar santo; porque es cosa muy santa para él, de las ofrendas encendidas á Jehová, por fuero perpetuo.
En aquella sazón el hijo de una mujer Israelita, el cual era hijo de un Egipcio, salió entre los hijos de Israel; y el hijo de la Israelita y un hombre de Israel riñeron en el real:
Y el hijo de la mujer Israelita pronunció el Nombre, y maldijo: entonces le llevaron á Moisés. Y su madre se llamaba Selomith, hija de Dribi, de la tribu de Dan.
Y pusiéronlo en la cárcel, hasta que les fuese declarado por palabra de Jehová.
Y Jehová habló á Moisés, diciendo:
Saca al blasfemo fuera del real, y todos los que le oyeron pongan sus manos sobre la cabeza de él, y apedréelo toda la congregación.
Y á los hijos de Israel hablarás, diciendo: Cualquiera que maldijere á su Dios, llevará su iniquidad.
Y el que blasfemare el nombre de Jehová, ha de ser muerto: toda la congregación lo apedreará: así el extranjero como el natural, si blasfemare el Nombre, que muera.
Asimismo el hombre que hiere de muerte á cualquiera persona, que sufra la muerte.
Y el que hiere á algún animal, ha de restituirlo: animal por animal.
Y el que causare lesión en su prójimo, según hizo, así le sea hecho:
Rotura por rotura, ojo por ojo, diente por diente: según la lesión que habrá hecho á otro, tal se hará á él.
El que hiere algún animal, ha de restituirlo; mas el que hiere de muerte á un hombre, que muera.
Un mismo derecho tendréis: como el extranjero, así será el natural: porque yo soy Jehová vuestro Dios.
Y habló Moisés á los hijos de Israel, y ellos sacaron al blasfemo fuera del real, y apedreáronlo con piedras. Y los hijos de Israel hicieron según que Jehová había mandado á Moisés.
Este capítulo aún no tiene aula ni tratado en la escuela. El acto de Levítico 24 puede escribirse en el cuaderno, con la cita ya puesta.