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Contexto del libro · Antiguo Testamento · Es sabiduría en sentencias: el padre instruye al hijo para que viva.

Proverbios

31 capítulos · Es sabiduría en sentencias: el padre instruye al hijo para que viva. · El núcleo salomónico es del siglo X antes de Cristo

Pone el temor de Jehová como principio, en 1:7, contrasta al justo con el impío, y presenta a la mujer Sabiduría en los capítulos 8 y 9.

Proverbios 1

Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

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RVR1960

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Los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel.

Para entender sabiduría y doctrina, Para conocer razones prudentes,

Para recibir el consejo de prudencia, Justicia, juicio y equidad;

Para dar sagacidad a los simples, Y a los jóvenes inteligencia y cordura.

Oirá el sabio, y aumentará el saber, Y el entendido adquirirá consejo,

Para entender proverbio y declaración, Palabras de sabios, y sus dichos profundos.

El principio de la sabiduría

El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza. Amonestaciones de la Sabiduría

Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre;

Porque adorno de gracia serán a tu cabeza, Y collares a tu cuello.

Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, No consientas.

Si dijeren: Ven con nosotros; Pongamos asechanzas para derramar sangre, Acechemos sin motivo al inocente;

Los tragaremos vivos como el Seol, Y enteros, como los que caen en un abismo;

Hallaremos riquezas de toda clase, Llenaremos nuestras casas de despojos;

Echa tu suerte entre nosotros; Tengamos todos una bolsa,—

Hijo mío, no andes en camino con ellos. Aparta tu pie de sus veredas,

Porque sus pies corren hacia el mal, Y van presurosos a derramar sangre.

Porque en vano se tenderá la red Ante los ojos de toda ave;

Pero ellos a su propia sangre ponen asechanzas, Y a sus almas tienden lazo.

Tales son las sendas de todo el que es dado a la codicia, La cual quita la vida de sus poseedores.

La sabiduría clama en las calles, Alza su voz en las plazas;

Clama en los principales lugares de reunión; En las entradas de las puertas de la ciudad dice sus razones.

¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza, Y los burladores desearán el burlar, Y los insensatos aborrecerán la ciencia?

Volveos a mi reprensión; He aquí yo derramaré mi espíritu sobre vosotros, Y os haré saber mis palabras.

Por cuanto llamé, y no quisisteis oír, Extendí mi mano, y no hubo quien atendiese,

Sino que desechasteis todo consejo mío Y mi reprensión no quisisteis,

También yo me reiré en vuestra calamidad, Y me burlaré cuando os viniere lo que teméis;

Cuando viniere como una destrucción lo que teméis, Y vuestra calamidad llegare como un torbellino; Cuando sobre vosotros viniere tribulación y angustia.

Entonces me llamarán, y no responderé; Me buscarán de mañana, y no me hallarán.

Por cuanto aborrecieron la sabiduría, Y no escogieron el temor de Jehová,

Ni quisieron mi consejo, Y menospreciaron toda reprensión mía,

Comerán del fruto de su camino, Y serán hastiados de sus propios consejos.

Porque el desvío de los ignorantes los matará, Y la prosperidad de los necios los echará a perder;

Mas el que me oyere, habitará confiadamente Y vivirá tranquilo, sin temor del mal.