Más
Contexto del libro · Antiguo Testamento · Es narración y es alianza: el segundo de la Torá cuenta la salida y el pacto.
Éxodo
40 capítulos · Es narración y es alianza: el segundo de la Torá cuenta la salida y el pacto. · El Éxodo se fecha en el siglo XV antes de Cristo, si se sigue 1 Reyes 6:1, o en el XIII, si se mira la estela de Merneptah, hacia el 1208
El libro lleva la liberación de Egipto, la alianza en el Sinaí y la hechura del tabernáculo, del capítulo 19 al 40.
Éxodo 1
Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.
Leer en otra versión
Éxodo 1 en el sitio de YouVersion, que publica estas versiones con permiso de sus editoriales. Se abre en otra pestaña.
RVR1960
Toca cada verso para sumar o quitar. La selección se ve marcada.
Estos son los nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto con Jacob; cada uno entró con su familia:
Rubén, Simeón, Leví, Judá,
Isacar, Zabulón, Benjamín,
Dan, Neftalí, Gad y Aser.
Todas las personas que le nacieron a Jacob fueron setenta. Y José estaba en Egipto.
Y murió José, y todos sus hermanos, y toda aquella generación.
Y los hijos de Israel fructificaron y se multiplicaron, y fueron aumentados y fortalecidos en extremo, y se llenó de ellos la tierra.
Entretanto, se levantó sobre Egipto un nuevo rey que no conocía a José; y dijo a su pueblo:
He aquí, el pueblo de los hijos de Israel es mayor y más fuerte que nosotros.
Ahora, pues, seamos sabios para con él, para que no se multiplique, y acontezca que viniendo guerra, él también se una a nuestros enemigos y pelee contra nosotros, y se vaya de la tierra.
Entonces pusieron sobre ellos comisarios de tributos que los molestasen con sus cargas; y edificaron para Faraón las ciudades de almacenaje, Pitón y Ramesés.
Pero cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían, de manera que los egipcios temían a los hijos de Israel.
Y los egipcios hicieron servir a los hijos de Israel con dureza,
y amargaron su vida con dura servidumbre, en hacer barro y ladrillo, y en toda labor del campo y en todo su servicio, al cual los obligaban con rigor.
Y habló el rey de Egipto a las parteras de las hebreas, una de las cuales se llamaba Sifra, y otra Fúa, y les dijo:
Cuando asistáis a las hebreas en sus partos, y veáis el sexo, si es hijo, matadlo; y si es hija, entonces viva.
Pero las parteras temieron a Dios, y no hicieron como les mandó el rey de Egipto, sino que preservaron la vida a los niños.
Y el rey de Egipto hizo llamar a las parteras y les dijo: ¿Por qué habéis hecho esto, que habéis preservado la vida a los niños?
Y las parteras respondieron a Faraón: Porque las mujeres hebreas no son como las egipcias; pues son robustas, y dan a luz antes que la partera venga a ellas.
Y Dios hizo bien a las parteras; y el pueblo se multiplicó y se fortaleció en gran manera.
Y por haber las parteras temido a Dios, él prosperó sus familias.
Entonces Faraón mandó a todo su pueblo, diciendo: Echad al río a todo hijo que nazca, y a toda hija preservad la vida.