v. 2
Se ha puesto el adjetivo divina que, aunque ya está de letra cursiva á fin de denotar que no se halla expreso en el texto, parece no hay necesidad de añadirle para expresar el sentido literal del Evangelista, ni evitar algun error ó mala inteligencia. Sin embargo, como semejante expresion ó modismo de la lengua hebrea no esta en uso en la nuestra, seria redundante, á no ser cuando á la palabra boca se le añade algun adjetivo, como divina, dulce, sonora, etc. Pudiera haberse traducido: Y abriendo su boca, los adoctrinaba, diciendo; á no creer conveniente prevenir á los lectores sencillos contra la sátira ó impia mofa que un incrédulo de nuestros dias, cuyo veneno se ha esparcido por España, ha hecho contra la divinidad de los Evangelios. Esta frase hebrea, ó circunloquio, muy propio y de mucha energía y dignidad en el estilo oriental, se propone como locucion pueril y ridícula, por la sola razon de que es por demas advertir que, para hablar ó predicar un sermon el predicador, abrió la boca. Ya hubo un antiguo filósofo que objetaba lo mismo á los cristianos; y ya entónces S. Agustin, Theodoreto y otros deshacian esta insulsa y necia objecion, diciendo, que aquel modismo de que usó S. Matheo, denota en el estilo y genio de la lengua hebrea y otras del Oriente la importancia de lo que va á decirse, la extension del discurso, y tambien la autoridad y dignidad de la persona que habla: modismo que vemos usado por Homero varias veces, y aun por algunos escritores castellanos antiguos, y hasta por nuestros poetas modernos. Con el mismo fin de prevenir á los lectores contra otras semejantes impias sátiras, se han puesto las mas de las palabras que se ven intercaladas con letra cursiva, que á primera vista parecerán supérfluas á los lectores instruidos, los cuales realmente no necesitan de ellas.
v. 4
En especial la de los vivientes, que es la gloria.
v. 5
Los oprimidos y afligidos, y los que llevan una vida penitente.
v. 6
O de ser justos y santos.
v. 8
Los que viven en paz, y la procuran á los otros. Véase Nombre.
v. 17
Jesu-Christo dió cumplimiento á la Ley con su doctrina, con sus obras y con sus preceptos: dió cumplimiento á las leyes ceremoniales, verificando el objeto y el fin de ellas, que era el mismo Jesu-Christo: á las morales, vindicando su integridad é inteligencia contra los Escribas y Fariseos que las habian corrompido con sus tradiciones y falsa interpretacion; y á las judiciales, dando cumplimiento á lo que ellas significaban, y confirmando lo que tenian de derecho comun y perpetuo.
v. 19
S. August. Tract. 122. in Joann.
v. 22
Véase Raca. Mentecato ó impío.
v. 32
Porque todavía es muger del otro, aunque dejada ó divorciada de él.
v. 37
Proviene ó de la desconfianza de aquel que exige el juramento, ó de la malicia de aquel á quien se exige, ó de la ligereza ó irreverencia de alguno ó de ambos.
v. 38
Exod. XXI. v. 24.—Lev. XXIV. v. 20.—Deut. XIX. v. 21.
v. 41
Deut. XV. v. 8 Lev. XIX. v. 18.