v. 18
¡Cuán funestas son las consecuencias de entrar en un empeño á impulsos del ódio, de la envidia, ó de un amor desordenado! Es mas comun de lo que se piensa el hallarse el hombre en la terrible situacion ó estado en que nada puede oponer á la verdad, que se le presenta delante de los ojos, y con todo no tiene fuerza ó espíritu para ceder á ella, ó abrazarla.
v. 28
Los príncipes, por grande que sea su poder, no son mas que ejecutores de los designios de Dios. El Señor hace servir para la salvacion del género humano y santificacion de las almas, las voluntades corrompidas y criminales de Pilato, Heródes, etc.
v. 30
Que sean pruebas de su divinidad, y señales de que tú nos envías.