v. 2
Nos enseña aquí san Pablo el respeto, sumision y rendimiento con que se debe venerar la autoridad, poder ó elevacion de las potestades de la tierra, aunque los príncipes ó grandes que las ejercen, sean malos y enemigos de Dios.
v. 25
A las injurias ó dicterios que recaen contra la doctrina de Jesu-Christo, se debe responder aun á los superiores con vigor respetuoso; pero siempre con moderacion. Un silencio humilde no es virtud para todos tiempos y ocasiones; pero hay muy pocos que sean capaces de hablar á los grandes en tales lances de un modo que reuna la libertad que exige la causa de Dios, y el respeto que se debe siempre á la suprema autoridad. En tales lances es muy necesario implorar la especial asistencia del Espíritu santo, y atender mucho á purificar bien nuestra intencion.