v. 8
O predicador del Evangelio.
v. 26
San Pablo conocia bien que las ceremonias de la Ley ya no eran necesarias: con todo su humildad le hace seguir el consejo de los eclesiásticos de Jerusalem; y su caridad le hace condescender con las inclinaciones de los judíos. El celo verdadero hace que nada omitamos para ilustrar á los ignorantes, ó ganar á los preocupados: la prudencia dicta que nos justifiquemos; y la humildad que procuremos no irritar la obstinacion y malicia de nuestros enemigos por mostrar una firmeza excesiva. Es verdad que la obstinacion del pueblo supersticioso frustró todo el efecto de la condescendencia del Apóstol: la cábala y la malicia hicieron inútil su caridad complaciente: sin embargo la caridad nunca se pierde, siempre edifica; es útil para todas las cosas.
v. 30
Para que no pudiese refugiarse en aquel asilo inviolable. lable. Pero como san Pablo, segun ellos, era blasfemo, creyeron que no debía gozar de él.
v. 33
Antes v. 11. y cap. XII. v. 6.
v. 34
O torre llamada Antonia, contigua al Templo, donde estaban las tropas que guarnecian á Jerusalem. Joseph. De bello jud. VI. c. 6.
v. 38
Llamados en latin sicarios, porque llevaban un puñal (sica) debajo del vestido.