v. 2
Dice esto la Esposa respondiendo á las hijas de Jerusalem, no en tono de afirmarlo de cierto. Pero mientras lo decia, se le presenta delante el mismo Esposo, y viéndola tan afanada en buscarle, le habla con entrañable cariño.
v. 3
Todo lo vences con las flechas que arroja tu corazon, y las saetas que despiden tus ojos. Y así le suplica que aparte de él por un poco sus ojos; pues le tienen como fuera de si. Esto es, le pide aquello mismo que no quiere que le conceda.
v. 6
Sin embargo que tus cabellos cubren parte de tu rosada frente, y hermosas mejillas.
v. 7
Parece que aquí se alude á lo que en aquel tiempo se veia en los palacios, en donde habia muchas esposas con titulo de reinas, y otras muchas mas esposas secundarias, pero sin los honores ni derechos de reinas: todas empero eran mugeres legítimas. Esth. II. v.3. Véase Concubinas. Y para encarecer el Esposo su amor, dice que á todas prefiere su Esposa. Y asi dice v. 8: Pero una sola es mi paloma.
v. 11
En este verso se responde á lo que ha dicho el Esposo en el anterior. Segun el comun sentir de los Padres y expositores, la que aquí habla es la Synagoga. Y es de notar que en el original hebreo la palabra Aminadab son dos voces רמי נעיב que significan de mi pueblo voluntario: por esto muchos lo entienden como nombre apelativo, y no como propio de persona ni lugar. Así lo confirman varios rabinos, y se ve en algunas versiones griegas antiguas. Esto supuesto, la Synagoga ya convertida (como le será algun dia, segun el vaticinio de los Profetas y del apóstol san Pablo) confiesa aquí su funestísima ignorancia, y esta confesion es ya señal de su cordura. Dicha ignorancia es aquel velo que, segun la expresion del Apóstol (II. Cor. v.15.) aun el dia de hoy cuando se lee á Moyses, cubre el corazon de los hebreos; pero en convirtiéndose este pueblo al Señor se quitará el velo. Entonces la Synagoga compungida dirá: El Esposo bajó al huerto de los nogales, visitó su viña y vino á ver si habia florecido: mas yo estuve en la ignorancia, no conocí al Mesías ni el tiempo de su visita ó venida; y se cumplió por mi desgracia aquel terrible vaticinio de Isaías (capítulo 6. vers. 10): Embota el corazon de ese pueblo, tapa sus orejas y véndale los ojos, etc. Y Jesu-Christo decia en la cruz: Padre mio, perdónalos, porque no saben lo que se hacen. Luc. XXIII. v.34. Pero despues al ver la Synagoga que predicando el Evangelio los apóstoles, corria de tropel á la Iglesia la muchedumbre de las naciones gentiles que ella reputaba por malditas, y se formaba un pueblo ó reunion voluntaria ó espontánea de gentes de todos los pueblos, se turbó y se obstinó mas en su ceguedad, viendo que el Señor se dejó hallar de aquellos que antes no le buscaban. Is. LXV. v.1. Desde entónces fue injerto el ramo del olivo fructífero. Rom. X. v.28.—XI. v.24. Y esto pa- parece que llora la Synagoga cuando dice: Conturbóse mi alma por los carros de Aminadab.
v. 12
Sulamitis (y no Sunamitis como se lee en los Setenta) es palabra derivada de Schelemoh, Salomon, ó Pacífico, Feliz, Augusto; y así Sulamitis quiere decir que es cosa de Salomon, ó como quien dice Salomona, Pacíica, etc. Otros la derivan de Schalem, nombre dado á Jerusalem; pero el sentido viene á ser el mismo.