v. 2
Esta ciudad es Jerusalem, figura de la Iglesia. Esto indica á las almas deseosas de agradar á su divino Esposo, que no hay que pensar en hallar á Dios descansando en la ociosidad y tibieza espiritual: no hay peligro ni riesgo que no debamos arrostrar cuando se trata del amor de nuestro Esposo celestial; y aunque no le hallemos luego, no debemos por eso desmayar. Todo esto hizo María Magdalena, que era figura de la Iglesia, al buscar á Jesús. Joan. XX. v.1, 2, 13, 17. En este capítulo comienza el tercer dia ó noche de las fiestas.
v. 6
Se figura aquí que después de haber reposado la Esposa, sale á pasear adornada con todas las galas de novia: Los hebreos suelen llamar desierto todo campo fuera de las poblaciones.
v. 9
La voz ferculum, que corresponde á la griega φορεῖον, de que usaron los Setenta, puede traducirse, litera, coche, carroza, silla de manos, andas, etc.
v. 11
Llevaban los novios una corona ó guirnalda sobre su cabeza (Is. LXI. v.10) y esta se la ponian sus madres. La humanidad fue la corona que recibió Jesu-Christo de su santísima Madre; y con ella triunfó de la muerte y del pecado. Otra corona recibió el Señor sobre su cabeza, que fue la de espinas, que le puso otra madre cruel que fue la Synagoga. Y este dia fue alegre para el Señor, porque consumó su grande obra. Luc. XII. v.50. Ademas recibió la corona de la inmortalidad en el dia de su resurreccion. Heb. II. v.9.—Ps. XX. v.4.