v. 2
Esto es, sus artes y falsos milagros para engañar á los hombres.
v. 3
Con la vista de ese falso portento.
v. 5
Segun el griego debe traducirse de hacer la guerra, pues dice: Καὶ ἐδόθη ἀυτῷ ἐξουσία πόλεμον ποιῆσαι.
v. 7
En cuanto á la vida del cuerpo.
v. 8
En la persona de los justos, y de las victimas que le representaban. Puede tambien traducirse, juntando las palabras desde el principio del mundo, con las otras, no están escritos en el Libro del Cordero.
v. 15
Por medio de un demonio que metió dentro de la figura ó estátua.
v. 18
A fin de conocerla, cuando venga, y no ser engañado por ella. No queremos, dice san Ireneo (Lib. V. contra Hær. c. 30.), temerariamente, y con peligro afirmar alguna cosa acerca del nombre del Antechristo; porque si en este tiempo se hubiera de haber revelado claramente su nombre, lo hubiera hecho el que tuvo esta revelacion. Entre los expositores modernos algunos creen que las señales convienen á Diocleciano; otros á Juliano Apóstata, etc. No se puede dudar que todos fueron á lo ménos símbolos ó precursores del Antechrísto. Hay quien cree que el Antechristo será un príncipe de la secta de Mahoma; porque las letras griegas de la palabra Mahometis forman la suma del número 666. Mas son muchísimas las combinaciones de letras griegas, que juntas darán aquel número; y aun no se sabe de cierto si san Juan hablaba de letras griegas ó hebreas, etc. Creamos que á su tiempo, con esto que dice aquí san Juan, y otras señales que ha dado ya, podrán conocer los fieles quién sea el Antechristo para preservarse de sus engaños. Véase Antechristo.