v. 2
Atribuyéndose á la Religion los vicios de los que la profesan.
v. 4
Compara el apóstol los falsos apóstoles á los demonios, porque aquellos tiran como estos á desviar las almas del recto camino de la fé y de la virtud. Los ángeles malos, sufriendo ya ahora el castigo de su rebelion, comparecerán en el juicio final á oir de Jesu-Christo una pública sentencia de su condenacion contra ellos, y los hombres que hayan imitado su rebelion contra Dios. Desde entónces quedaran encerrados en el infierno, ó para siempre fijos en un lugar. Ahora permite Dios que ejerciten á los buenos, y tienten á los hombres al mal, para que merezcamos la corona de la gloria, premio de los que pelean y vencen; y para eso nos ofrece su poderosa gracia, que tantas veces desprecian los hombres, usando mal del libre albedrío, que Dios les ha dado para poder merecer con lo que hagan.
v. 5
Esto es, á los hombres anteriores al diluvio.
v. 10
Blasfemando la sana doctrina, y maldiciendo á todos los superiores.
v. 11
Esto es, á los demonios, por ser estos criaturas de Dios. Otros traducen: No pueden resistir la horrenda condenacion fulminada contra ellos. Véase Martini.
v. 16
Num. XXII.—XXIII.—XXIV.
v. 17
Magnificas en la apariencia, pero secas.