v. 2
La palabra de Dios, y la participacion del cuerpo y sangre de Christo.
v. 5
Esto es, de Christo, que es el fundamento. verdaderamente sacerdotes, pues los santos deseos y buenas obras son otros tantos sacrificios espirituales que deben ofrecer á Dios por medio de Jesu-Christo sobre el altar de su corazon con el fuego de una ardiente caridad. Nótese que en el cánon de la misa se dice: Acardáos tambien, Señor, de todos los que están presentes, por los cuales os ofrecemos ó los cuales os ofrecen este sacrificio de alabanza, etc. Todos los cristianos en cierto sentido son verdadera-
v. 6
Is. XXVIII. v.16.—Rom. IX. v.33.
v. 7
Psalm. CXVII. v.22.—Is. VIII. v.4.
v. 8
Es decir, llamados á la fé; pero abandonados á la incredulidad, por causa de su malicia y dureza de corazon.
v. 9
Rescatado á costa de la sangre de Jesu-Christo, y por la virtud de su gracia.
v. 12
O en que Dios los ilumine con su gracia.
v. 13
La verdadera piedad y religion inspiran siempre su mision y obediencia al soberano. La obediencia del vasallo no pende de la conducta de vida ni de la piedad de los soberanos, sino del órden y voluntad de Dios, cuya providencia los ha establecido sobre sus súbditos.
v. 23
Reservando á Dios la justa venganza.
v. 24
De las que el pecado habia hecho en todos los hombres.