v. 1
Con fé viva, animada de la caridad. Y así á todos los fieles que son hijos de Dios, engendrados por su gracia.
v. 3
Pues el amor los hace fáciles y suaves. Matth. XI. v.30.
v. 6
Como Juan Bautista, cuyo bautismo solo excitaba á penitencia, mas no perdonaba los pecados. Que salieron de su costado, en la cruz.
v. 7
De que Jesus es el Hijo de Dios. El Padre le reconoció por tal en el bautismo y trasfiguracion. El mismo Verbo encarnado demostró que lo era, ya con sus milagros, ya delante de Caiphás; y el Espíritu santo con los dones milagrosos que comunicó á los apóstoles. Los arrianos omitieron en algunos códices este testimonio tan claro y expreso de la divinidad de Jesu-Christo, y de la Trinidad de las Personas divinas. Y así es que algunos hereges han querido impugnar la legitimidad de este texto, alegando algun códice en que falta: lo cual nada prueba contra la universal sentencia de los santos Padres y escritores de los primeros siglos de la Iglesia, que ó le citan con las mismas palabras, ó se refieren claramente á ellas. A mas de san Cypriano, Tertuliano, san Athanasio, etc., le citan literalmente nuestro español Itacio, ó sea Victor Uticense, en los libros ad Marivadum, y Eterio y Beato contra Elipando; y se vé en los libros litúrgicos de nuestra iglesia mozárabe; y no ménos en los antiquísimos códices de diferentes iglesias que consultó el cardenal Cisnéros para la edicion políglota complutense de la Biblia. Véanse otras muchas pruebas en la Disertacion que se halla en la Biblia de Carrieres.
v. 8
De su verdadera humanidad. Que entregó al morir. Que derramó por su costado. San Agustin y algunos otros Padres entienden que el Espíritu indica al Padre; pues ya dijo Jesu-Christo: Dios es Espíritu (Joann. IV. v.24): el agua significa al Espíritu santo, llamado agua viva (Joann. VIII.); y finalmente, la sangre denota al Hijo, que tomó carne y sangre para redimir al mundo. San Leon dice que estos tres testigos son el espíritu de santificacion, la sangre de la redencion, y el agua del bautismo. Ep. X. Como en una fuente inexhausta de vida.
v. 11
Y la poseeis ya en algun modo, por la firme esperanza que teneis en Jesu-Christo.
v. 16
O no es de los que dejan sin recurso al pecador, bien que sea mortal. Como la apostasía, la impemtencia final, ú otro contra el Espíritu santo. Con tanta confianza de ser oidos. Heb. X. v.28.
v. 17
Por la obstinacíon del que peca.
v. 18
Como se mantenga tal. I. Joann. III. v. 6 y 9.
v. 20
Y reirnos de los dioses falsos.