v. 2
El que no tenga el don de continencia para quedarse célibe, cásese antes que entregarse á la impureza.
v. 9
En el fuego de la torpeza. Y si han hecho voto de castidad, tienen el remedio en la mortificacion dela carne, y en la oracion.
v. 11
Y en el caso de separarse justamente de ella, no pase á casarse con otra.
v. 12
Salvo el honor de la religion del marido.
v. 14
Y así es santificado el matrimonio por la santidad de uno de los consortes. Serían ilegítimos, y no podrian ser tan fácilmente bautizados.
v. 15
O perder la libertad de seguir pacíficamente la fé de Jesu-Christo. Y así quedan libres, ya sea de la cohabitacion sola, como lo entienden algunos teólogos, ya sea tambien del vínculo, como dicen otros.
v. 17
La religion cristiana no exige el mudar de condicion, sino de costumbres, arreglándolas al Evangelio; ni destruye nunca en el mundo el órden civil, sino solamente el pecado y las ocasiones del pecado. S. Chrysost.
v. 21
Aprovéchate de tu humilde condicion para bien de tu alma. Otros traducen: Si puedes ser libre, aprovéchate mas bien: ó, Si puedes lograr la libertad, mejor es que seas libre.
v. 23
O servirles en perjuicio de vuestro amo Jesu-Christo, ó de lo que él manda.
v. 24
Salva la fé y obediencia debida á Dios.
v. 26
Atenta la necesidad urgente de disponemos para la otra vida, y las inquietudes del matrimonio, es mejor para el hombre el estarse así sin casarse.
v. 28
No quiero hablar mas de las incomodidades del matrimonio, por no retraer de él á los que no tienen virtud para guardar continencia, y deben casarse. Podria traducirse: Mas ya me compadezco de vosotros. S. Aug. De stat. virg. c. VI.
v. 31
Desaparece; como en un teatro cae de repente el telon, y se acabó la escena que se representaba.
v. 37
A lo cual se conforma libremente la hija.