v. 3
En cuanto á la naturaleza humana.
v. 4
Véase Profeta. Pues es el velo una señal de aquella sujecion que es indigna del hombre, aunque propia de la muger. Véase Velo.
v. 5
Habia entónces mugeres que tenian el don de profecía, como las cuatro hijas del diácono Phelippe, Act. XXI. v.9; y habia ya habido muchas en el Antiguo Testamento, como Maria, hermana de Moysés, Débora, Ana, madre de Samuel, etc. Véase Profeta.
v. 7
El cual le dió el principado sobre las criaturas de la tierra.
v. 10
Que asisten al sacrificio; y por no ofender con su inmodestia á los sacerdotes que le ofrecen.
v. 12
A fin de que ni abuse el hombre de su superioridad, ni la muger se alze á mayores
v. 16
Esto es, de que las mugeres comparezcan descubiertas en el Templo.
v. 19
Atendida la malicia de los hombres.
v. 20
Véase Agape. O la memoria del convite euchârístico, que celebró con los apóstoles la víspera de su pasion.
v. 28
Hallando pura su conciencia.
v. 30
En castigo de recibir indignamente el cuerpo del Señor.
v. 34
O no le basta la cena frugal que hacen los demas, ó no puede por motivo justo esperar tanto.