REVELATIO

Lectio, meditatio, oratio, contemplatio

Lectio divina

Un día, mientras trabajaba con las manos, a Guigo se le aparecieron cuatro peldaños: lectura, meditación, oración y contemplación. Lectio, meditatio, oratio, contemplatio. «Por esta escalera los monjes se alzan de la tierra al cielo. Tiene pocos peldaños, y es inmensa: el inferior reposa en tierra; el superior perfora las nubes.» La imagen es la de Jacob (Génesis 28:12). El peligro de toda escalera es creer que se sube a Dios por técnica.

Guigo II, cartujo, noveno prior de la Gran Cartuja, hacia 1150. Scala claustralium —la escalera de los claustrales—, también llamada Scala paradisi. No es un versículo. Es la primera descripción metódica, en Occidente, de cómo un monje sube con la Escritura. La práctica es más vieja: desierto, Benito, rumia del salterio.

Cuatro peldaños

Lectura busca, meditación encuentra, oración pide, contemplación gusta. El alimento: la lectura lo pone en la boca, la meditación lo mastica, la oración saca el sabor, la contemplación es la dulzura. Mateo 7:7 es el gozne que Guigo cita. El Señor que abre no es el peldaño.

  1. 1. Lectura (Lectio) · busca

    «Lectura es el examen atento de las Escrituras, con la intención del alma.» No un vistazo. No un versículo para la tarjeta. Guigo: la lectura pone el alimento sólido en la boca. En RevelatiO esto es Ver: el capítulo entero, en voz alta si puedes.

    Nehemías 8:8
  2. 2. Meditación (Meditatio) · encuentra

    «Meditación es la acción estudiosa de la mente, que investiga con la propia razón el conocimiento de la verdad oculta.» Mastica y parte el alimento. No es vaciar la mente. El riesgo, que Guigo no teme lo bastante: llamar «oculta» a una alegoría que el texto no mostró. VERDAD parte esa rumia en Entorno, Revelación y Doctrina, para que lo oculto no sea invento.

    Salmo 1:2
  3. 3. Oración (Oratio) · pide

    «Oración es la intención devota del corazón hacia Dios, para apartar el mal y alcanzar el bien.» Extrae el sabor. Guigo: «Buscad leyendo y hallaréis meditando; llamad orando y se os abrirá contemplando» (Mateo 7:7). VERDAD no nombra este peldaño. Sin él, el método se vuelve técnica. El Salmo 119 pide ojos abiertos antes de leer.

    Salmo 119:18
  4. 4. Contemplación (Contemplatio) · gusta

    «Contemplación es la elevación de la mente suspendida en Dios, que gusta los gozos de la dulzura eterna.» No se fabrica. Guigo mismo dice que el don de la contemplación sin oración es raro. Aquí está el desacuerdo con Lutero: el teólogo no termina en dulzura; termina combatido, y ahí prueba que la Palabra es dulce. La contemplación que se vuelve norma —«lo sentí, luego es verdad»— ya no es sierva del texto.

    Salmo 34:8

Guigo advierte, y hay que oírlo: la lectura sin meditación se vuelve árida; la meditación sin lectura cae en error; la oración sin meditación es fría; la meditación sin oración, infructuosa. La oración ferviente lleva a la contemplación; la contemplación sin oración es rara.

Lo que no es

  • No es mindfulness ni yoga con un salmo. Guigo mastica palabras. El mindfulness observa sin juzgar. La Escritura juzga.
  • No es un cuarto sentido alegórico como licencia. La meditación que «encuentra» un cedro que es la cruz, si el canon no lo muestra, ya no lee: inventa. Eso lo dijimos en la hermenéutica.
  • No es una escalera que se sube a Dios. Jacob vio ángeles; no un método. El Señor baja. La lectio que promete éxtasis a cambio de cuatro pasos ya vendió la Palabra por una técnica.
  • No es VERDAD con nombres latinos. VERDAD es orden de estudio hasta la obediencia. La lectio es rumia orante. Se pueden prestar el aire (oración, lentitud). No se fusionan.
  • No se descarta por ser monástica. Benito no es el papa del texto. Tampoco es un error por ser de claustro. Se sopesa. Se toma lo que oye. Se deja lo que trepa.

Qué se toma, qué se deja

RevelatiO no es un claustro y no promete éxtasis. Toma la lentitud y la boca llena de texto. Deja la escalera como técnica y la contemplación como tribunal. Lutero puso la oración primero y la prueba donde Guigo pone la dulzura. El texto manda a los dos.

  1. 1. Leer despacio, el pasaje entero, con la boca.
  2. 2. Rumiar un versículo sin cazar un secreto.
  3. 3. Devolver el texto en oración: lo que dice, no lo que sentimos.
  4. 4. No esperar dulzura. Si el texto hiere, ya fue más honesto que una contemplación forzada.

Abrir el Salmo 1 y rumiarLa prueba según LuteroEl orden VERDADLas reglas de la lectura