REVELATIO

Una semana con un pasaje

Discipulado

Aquí el discipulado no es un curso con diplomas ni una lista de hábitos. Es un ritmo corto: lees un capítulo, le haces una pregunta honesta, eliges un acto pequeño para la semana y se lo dices a alguien que pueda preguntarte el domingo.

Si estás solo, igual sirve. El cuaderno hace de testigo hasta que haya otra persona. Si enseñas a alguien, este es el orden que se le puede dar sin un manual aparte.

Hay una observación de encuestas —cuatro días en siete— que describe el mismo ritmo, sin sustituir al texto. Qué es y cómo se usa.

Cómo se usa

  1. 1. Lee el capítulo entero

    En voz alta, si puedes. No recortes un versículo para que quede bien en una imagen. El texto pide el contexto: quién escribe, a quién y en qué hora.

    Empezar por 2 Pedro 1Leer el entorno del libro

  2. 2. Escribe una pregunta al texto

    No le preguntes a tu ánimo. Pregúntale al pasaje: qué dice, a quién, qué exige. Guárdala en el cuaderno.

    Abrir el cuaderno
  3. 3. Elige un acto para esta semana

    Uno solo. Un eslabón, una obediencia, una conversación. El texto que no pide nada todavía no se abrió.

    Seguir un plan de lectura
  4. 4. Cuéntaselo a alguien

    Siete minutos, sin presentación. Si no se sostiene en voz alta, aún no lo posees. Si no hay a quién decírselo, déjalo escrito y vuélvelo a leer el domingo.

    Ver un estudio ya hecho

Los seis pasos del método VERDAD

El mismo orden de la página de Estudios. Aquí está resumido para tenerlo a mano mientras discipulas.

  1. 1. Ver

    Lee el pasaje entero, en voz alta si puedes, sin recortar el versículo para que encaje en una frase. El texto que no se oye completo se convierte en lema. Aquí no se busca una idea: se deja que el capítulo hable hasta el punto.

  2. 2. Entorno

    Quién escribe, a quién, en qué hora, qué viene antes y qué sigue. Un versículo no viaja solo. Génesis no es un proverbio suelto; Romanos no es una consigna. El entorno protege al texto de nuestro ánimo.

  3. 3. Revelación

    Lo que el hebreo o el griego dejan ver, con honestidad. Una glosa, un tiempo verbal, una repetición. Si no hay certeza del lema, se dice. No se fabrica una revelación privada: se atiende a lo que la lengua ya mostró.

  4. 4. Doctrina

    Qué dice el pasaje de Dios, del pecado, de Cristo y del pueblo. La carga del texto, no el lema que nos gustaría llevarnos. La doctrina aquí no es un sistema que se impone: es lo que el pasaje no permite callar.

  5. 5. Argumento

    La objeción que duele: la del texto contra ti, o la tuya contra el texto. Si no hay resistencia, el estudio aún no empezó. Alguien dirá «eso es legalismo», «eso es imposible», «eso no va conmigo». Esa voz se nombra y se responde con el mismo pasaje.

  6. 6. Decisión

    Un acto o una confesión para esta semana. Uno, no siete. El texto que no pide nada todavía no se abrió. La decisión se dice en voz alta a alguien que pueda preguntarte el domingo; si no hay quién, queda en el cuaderno.